Cuando el VIH está presente en el cuerpo, ataca importantes células blancas de la sangre en su sistema inmunológico llamadas linfocitos, o células T. Las células T identifican y destruyen organismos invasores en el cuerpo. Una vez que se adhiere a la célula, el VIH se multiplica y la destruye. Cuando su cuerpo está desprovisto de suficientes células T, puede sufrir infecciones que un sistema inmunológico sano normalmente combate, como resfriados, gripa y otros virus.

Imagen reproducida bajo autorización, de la publicación de Holds JB, Basic and Clinical Science Course, Section 7, American Academy of Ophthalmology, 2011-2012.

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