Una cirugía suele ser necesaria para reparar una abrasión de la córnea y prevenir daños mayores del ojo, al igual que para eliminar cualquier objeto extraño que pueda haber quedado en el ojo después del trauma. Las laceraciones de condición grave pueden requerir varias cirugías para una reparación y pueden resultar en pérdida permanente de visión.
Después de la cirugía, el ojo puede ser tapado para protegerlo. Adicionalmente, su oftalmólogo puede recetarle medicamentos para el dolor, o para ayudar con el restablecimiento.
Si usted tiene una laceración de la córnea, puede estar en riesgo de tener complicaciones, incluyendo un desprendimiento de la retina, una infección y glaucoma. Es importante hacer un seguimiento del cuidado del ojo con su oftalmólogo después del tratamiento inmediato.




