Los espasmos oculares menores no requieren tratamiento, ya que por lo general desaparecen por sí mismos. Una reducción del estrés, el aumento en la cantidad de sueño y una disminución en el consumo de cafeína pueden ayudar a aliviar los blefaroespamos.

Actualmente no hay cura para un blefaroespasmo, pero varios tratamientos pueden reducir su severidad. El tratamiento más común consiste en inyectar medicinas derivadas de la toxina botulínica en los músculos de los párpados. Esta toxina paraliza los músculos de los párpados, reduciendo su contracción. Las inyecciones suelen mejorar los síntomas, pero deben ser repetidas con el tiempo.

En casos más severos, una posible opción de tratamiento es un procedimiento quirúrgico llamado miectomía, realizado para eliminar algunos de los músculos y los nervios de los párpados. Esta cirugía ha mejorado los síntomas entre un 75 y un 85 por ciento de los pacientes con blefaroespasmos.

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