En sus primeras etapas, el tracoma causa una conjuntivitis (ojo rojo). Los primeros síntomas comienzan a aparecer entre cinco y 12 días de haber sido expuesto a la bacteria, y pueden incluir comezón e irritación leve de los ojos y párpados, al igual que secreción de los ojos. A medida que la infección progresa, se produce un dolor en los ojos y una visión borrosa. Si la infección no es tratada, se produce una cicatrización en la parte interior del párpado. Esto conduce a que las pestañas viren hacia el interior del ojo, una condición llamada triquiasis. Las pestañas rozan contra la córnea y la rasguñan (la córnea es la capa transparente en la parte frontal del ojo.) Esta continua irritación hace que la córnea se torne nubosa y puede contribuir al desarrollo de úlceras de la córnea y pérdida de visión.

Tener un episodio de tracoma rara vez causa problemas. Se piensa que la presencia de continuas infecciones es la causa de la cicatrización y complicaciones relacionadas con la ceguera. Por lo general, lleva años para que el tracoma cause una pérdida de la visión.

¿Quién está en riesgo de desarrollar tracoma?

El tracoma es raro en los Estados Unidos y Europa. Se encuentra comúnmente en países en desarrollo, donde la pobreza, las condiciones de hacinamiento y el saneamiento deficiente ayudan a la propagación de la enfermedad. La condición es muy contagiosa y se transmite por contacto directo con una persona infectada con la bacteria o con objetos contaminados, como por ejemplo las toallas.

La Organización Mundial de la Salud estima que unos 41 millones de personas en el mundo (la mayoría mujeres y niños), sufren de una infección activa de tracoma.

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