Las personas con nistagmo pueden no ser conscientes de los movimientos de sus ojos, ya que lo que ven generalmente no les parece inestable. Las personas con nistagmo pueden inclinar o girar la cabeza para poder ver con mayor claridad. Esto les ayuda a enlentecer los movimientos oculares.

Hay dos tipos de nistagmo: congénito y adquirido. El nistagmo congénito se desarrolla en la infancia, generalmente entre seis semanas y tres meses de edad. Un nistagmo sensorial también ocurre en etapas tempranas de la vida y se relaciona con la mala visión causada por una variedad de afecciones oculares, incluyendo cataratas (opacidad del cristalino del ojo), estrabismo (desalineación de los ojos) e hipoplasia del nervio óptico. A medida que los niños con nistagmo crecen, no ven imágenes tan inestables de su mundo alrededor, pero es probable que desarrollen una visión menos clara.

El nistagmo adquirido se produce más tarde en la vida y tiene una variedad de causas, incluyendo una asociación con condiciones médicas graves. A diferencia de los niños con nistagmo, los adultos que adquieren ésta condición pueden ver imágenes inestables o temblorosas.

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