Los melanomas oculares suelen comenzar en la capa media del ojo. La capa externa del ojo es la esclerótica, la pared blanca y fuerte del ojo. La capa más interna del ojo es la retina, la cual detecta la luz y ayuda a enviar las imágenes al cerebro. La capa intermedia entre la esclerótica y la retina es llamada úvea. La úvea contiene muchos vasos sanguíneos (venas, arterias y capilares), que llevan la sangre dentro y fuera del ojo.

Un melanoma ocular también puede ocurrir en la conjuntiva (la capa más externa de la parte frontal del ojo), en la órbita del ojo y en los párpados, aunque la condición en éstos casos es rara.

Debido a que la mayoría de los melanomas oculares se forman en una parte del ojo que no puede verse en un espejo, pueden ser difíciles de detectar. Adicionalmente, el melanoma ocular por lo general no presenta síntomas tempranos. La mayoría de los melanomas se detectan durante un examen ocular de rutina. Por esto es importante ver a su oftalmólogo con frecuencia.

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