Ciertas pruebas de imagen pueden ser realizadas, incluyendo:

  • Ultrasonido: ayuda al Doctor de los Ojos a evaluar el tumor.
  • Imagen de resonancia magnética (IRM): permite al médico ver mejor el ojo y buscar el linfoma en el cerebro o la médula espinal, donde éste tipo de cáncer comúnmente se propaga.
  • Tomografía por emisión de positrones (PET por sus siglas en inglés): ayuda al Doctor de los Ojos a determinar si el cáncer se ha propagado hacia los ganglios linfáticos u otras partes del cuerpo. Durante ésta prueba de imagen, una sustancia radiomarcada (por lo general un tipo de azúcar) es inyectada en la sangre. Ya que las células cancerosas del cuerpo a menudo absorben una mayor cantidad de azúcar que otras células, una cámara especial puede tomar imágenes de las áreas donde la señal aparezca. Esta técnica de imagen ayuda a identificar si las áreas anormales vistas en otras pruebas (como imágenes de resonancia magnética) pueden ser cancerosas.

Para confirmar un diagnóstico de linfoma ocular, una biopsia es usualmente necesaria, mediante la cuál una muestra de tejido o células es examinada bajo microscopio en un laboratorio. Un paciente sometido a una biopsia puede ser sedado y recibir anestesia local (medicamento adormecedor de un área específica), o recibir anestesia general (inducir un sueño profundo).

Para realizar una biopsia, el Doctor de los Ojos usualmente utiliza un procedimiento llamado vitrectomía. Durante éste procedimiento, él o ella insertará pequeños instrumentos en el ojo, y cortará y extraerá una muestra del vítreo (la sustancia gelatinosa que llena la mayor parte del ojo). Dicha muestra se enviará al laboratorio donde es evaluada.

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