En ocasiones, la retinopatía de la prematuridad puede no ser detectada hasta varias semanas después del nacimiento. Por lo tanto, los ojos de los bebés prematuros en riesgo de desarrollar una retinopatía de la prematuridad deben ser examinados por un oftalmólogo entre cuatro y seis semanas después del nacimiento. Si una retinopatía de la prematuridad es diagnosticada, los exámenes deben continuarse con regularidad hasta que los vasos sanguíneos anormales desaparezcan por sí mismos, o sean tratados adecuadamente por el oftalmólogo.

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