Ophthalmologist

En ocasiones, exámenes de sangre pueden ser ordenados para establecer otras posibles causas de la parálisis de Bell, tales como infecciones o diabetes.

 

El uso de resonancia magnética (MRI por sus siglas en inglés), o de un escán con tomografía computarizada (TC o TAC por sus siglas en inglés), pueden ayudar a su médico a encontrar otras posibles fuentes de presión en el nervio facial. Otra prueba llamada electromiografía (EMG) puede mostrar si ha habido daño a los nervios faciales y, si es el caso, qué tan grave es el daño.

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