Una vez detectado, el nevo es fotografiado. Esto le permite a su Doctor de los Ojos comparar el aspecto del nevo en la próxima visita y ver si ha habido cambios. Ocasionalmente, un melanoma puede parecerse a un nevo. Su oftalmólogo le puede pedir que regrese en seis meses para reevaluar el nevo. Un nevo es relativamente estable y es improbable que muestre cambios en un período tan corto de tiempo, lo que excluye la posibilidad de que haya un melanoma.

La mayoría de los nevos son benignos y es poco probable que causen problemas. Durante el diagnóstico de un nevo, su Doctor de los Ojos querrá determinar si éste muestra posibles características que sugieran un riesgo de conversión a melanoma. Los nevos de color naranja, más gruesos de lo normal o con escapes de líquido se consideran sospechosos.


Angiografía con fluoresceína.
Angiografía con fluoresceína.

Si hay alguna sospecha relacionada con el nevo, es posible que se necesiten exámenes adicionales para asegurarse de que el nevo no sea canceroso. Estas pruebas incluyen una tomografía de coherencia óptica (OCT, por sus siglas en inglés), una prueba de ultrasonido y una angiografía con fluoresceína. Estas son técnicas de imagen que permiten a su Doctor de los Ojos entender mejor la naturaleza del nevo.

 

 

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