Cuando la visión no mejora con el uso de anteojos regulares, medicamentos o cirugía, las personas con baja visión necesitan ayuda para aprender a sacar un máximo provecho de su visión remanente y poder mantener su independencia. La pérdida de la visión no significa que hay que renunciar a sus actividades, sino que hay que usar nuevas formas de realizarlas.

Patrones de visión y pérdida de la visión

Visión central.
Esta es la visión detallada que usamos cuando miramos directamente a algo. La degeneración macular (DMRE) afecta la visión central. La retinopatía diabética puede afectar la visión central o la periférica.

Visión periférica.
Esta es la visión menos detallada que usamos para ver la forma de los objetos que no están dentro de la visión central. El glaucoma afecta primero a la visión periférica. Los derrames cerebrales pueden afectar un lado de la visión periférica.

Sensibilidad al contraste.
Esta es la habilidad que tenemos para distinguir entre tonos similares como un poco de leche en un pocillo blanco, o para distinguir características faciales. Todos los problemas oculares pueden disminuir la sensibilidad al contraste.

Percepción de la profundidad.
Es la capacidad de juzgar la posición de los objetos. Una reciente pérdida de la visión en un ojo nuevo puede afectar la percepción de profundidad.

Procesamiento visual.
El lente del ojo enfoca los rayos de luz hacia la retina. La retina los convierte en señales que se envían a través del nervio óptico al cerebro, donde se interpretan como las imágenes que vemos. Un problema con cualquiera de estos procesos afecta a nuestra visión de diversas maneras.

La experiencia de perder de la visión

Enterarse de que una pérdida de la visión no puede revertirse es siempre impactante. Es importante reconocer los sentimientos de enojo y frustración que se pueden tener al respecto, obtener algún tipo de ayuda para deshacerse de ellos, y poner en práctica las estrategias de rehabilitación de la visión para mantenerse activo, incluyendo el uso de ayudas de baja visión y rehabilitación.

Si tiene problemas de visión, cuidarse a sí mismo y mantenerse activo le ayudarán a una evitar una depresión, la cual puede manifestarse como fatiga o falta de interés. Si usted está deprimido, busque tratamiento y asesoría. Un buen grupo de apoyo integrado por pacientes con baja visión, puede ayudarle a reconocer que el valor de sí mismo y hacia otros no depende de su visión, y que el esfuerzo vale la pena para sacar el máximo provecho de la visión que usted tiene.

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