La anisocoria es generalmente una condición que no tiene ningún efecto sobre la salud general de los ojos. A esta condición, la cuál es relativamente común, se le llama anisocoria fisiológica, y se presenta en una de cinco personas con algún grado de diferencia en el tamaño de sus pupilas. Sin embargo, la anisocoria puede ser también un síntoma de un trastorno ocular grave, incluyendo una parálisis del tercer nervio craneal (III par craneal) y el síndrome de Horner. Ambos son trastornos del sistema nervioso que pueden ocurrir cuando los nervios que viajan hacia el ojo son dañados por derrame cerebrovascular, un tumor o trauma. La anisocoria puede también resultar de una infección viral, sífilis, un daño quirúrgico, y/u otra condición que afecta a la pupila llamada síndrome de Adie o "pupila tónica de Adie."

Imagen: cortesía de Steven A. Newman, MD.

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